Las 9 Nobles Virtudes

Las Nueve Nobles Virtudes son un código de ética y moral inventado para el Odinic Rite en 1970 por parte de John Yeowell (AKA Stubba) y John Gibbs-Bailey (AKA Hoskuld). Estos códigos son compilados del Hávamál y el Sigrdrífumál. Mucha gente comete el error de tomar estas nobles virtudes como mandamientos y sucede que se la pasan lanzando a otros en la cara como si fuésemos cristianos reprendiendo el pecado.

Las nueve nobles no son algo tradicional, no son un código moral seguido ancestralmente, no son algo que le podamos sacar en cara a otras personas y mucho menos creer que son obligatorios para un ásatrú. Debemos alejarnos del pensamiento monoteísta y dejar de pensar dentro de la caja, debemos entender que el Hávamál no es un libro sagrado, sino un poema lleno de consejos. Es algo común que a la hora de pasar de una religión “revelada” a una religión pagana busquemos como estructurar nuestra nueva fe de una manera parecida; sin embargo es incorrecto tratar de encajar algo donde no va.

A la hora de querer adoptar un código moral pagano debemos entender la naturaleza de nuestros dioses, las leyes modernas del hombre, el contraste sociocultural y entender que el ásatrú es una religión que evoluciona y puede cambiar en muchos sentidos. Las Eddas no son una Biblia,  un Talmud o un Corán, no tienen ese peso sagrado que tiene estos libros revelados del monoteísmo.

Como concepto Ásatrú han sido rechazadas fervientemente por la Asociasión Ásatrú de Islandia y casi cualquier otra organización Europea y Escandinava como el Bifrost de Noruega y el Ásatrúsamfundet de Suecia. Varios Kindreds de Estados Unidos siguen dando por sentado que este concepto es de origen Heathen y sigue siendo muy popular en Latinoamerica aunque ya varias organizaciones se están dando a la tarea de desmentir estos mitos.

Como Kindred reconstruccionista preferimos vivir sin el concepto de las “Nueve Nobles Virtudes” ya que son un constructo moderno y una compilación muy incompleta, que al fin y al cabo solo se le dieron 9 virtudes porque es un numero importante y muy bonito en la mitología nórdica. Estos mismos valores se pueden encontrar en muchas otras culturas o en un poster en un dojo de artes marciales por lo que son bastante obvias si queremos llevar una buena vida, pero un ásatrú que se confíe y viva solo de esas nueve virtudes estaría viviendo una vida muy pobre.

Fallos en el argumento

Muchos de los fallos argumentales de las nueve nobles es que al momento de tener que crear un código de ética en forma de una lista fácil de seguir es que su interpretación es tan amplia que se puede prestar para malos entendidos o incluso tergirversarlos a conveniencia. Otra cuestión es que muchos de estos valores varían de acuerdo a su cultura, y su definición en Europa no va a ser la misma en Asia, y no podemos aplicar conceptos de ética y valores de una forma homogeneizada para todos en una sola religión porque recaemos en el error del dogma.

Algunas de las “virtudes” hacen redundancia entre sí, por ejemplo la verdad y fidelidad… Son prácticamente lo mismo, ser fiel es ser verdadero y hablar siempre con la verdad es lo mismo. Fidelidad no es sinónimo de lealtad, nunca lo será. Solo basta con ver la definición en un diccionario. Las otras “virtudes” que conflictúan son la “laboriosidad”, la “perseverancia”, la “confianza en uno mismo” y la “disciplina”, una persona que es disciplinada es laboriosa y perseverante, por ende conoce muy bien como hacer sus labores y por ende tiene confianza en sí mismo para realizar lo que sea, ahí hay un error de semántica terrible que elimina la lógica de tener estos cuatro valores separados uno del otro. Además que muchas veces lo que unos ven como disciplina otros lo ven como obsesión o incluso desórdenes obsesivos-compulsivos. Otro punto muy débil es el de honor, el término honor es algo muy amplio y variante de acuerdo a la zona. Mi percepción de honor jamás será igual a la de otra persona, las cosas que me ofenden a mi no necesariamente ofenden el honor de otros. ¿Así que cómo definimos el honor? El honor vikingo fue muy diferente al honor samurai, y no podemos hacer que un heathen de Japón descarte cientos de años de un concepto cultural tan presente y arraigado en su país solo porque ahora su religión es diferente.

Esto es solo para poner sobre la mesa la carencia de lógica entre los puntos enumerados en las nueve nobles virtudes.