El Perdón

El perdón no es algo Ásatrú. Al igual que el pecado no es nuestro concepto y su definición aceptada tiene poca relevancia a la forma en que pensamos y lo que hacemos. Los ásatrúar no pecan, no hay karma ni perdón. Tenemos Dignidad, Schild y Orlog.Lo que otros llaman suerte y el destino, los ásatrúar lo conocemos como Wyrd. El Wyrd está en manos de las Nornas, y ante los tejidos del wyrd incluso los dioses deben inclinarse. El Wyrd ata todos los mundos y todos los tiempos. El Orlog, o las líneas de la vida y la suerte, describen tu interacción con el Wyrd. El Orlog es parcialmente heredado, pues tu situación es en parte resultado de tu decisión, y en parte lo que heredas de las acciones y decisiones de los demás, y el funcionamiento del mundo o del wyrd en general. El Orlog es una red hecha de nuestras decisiones y acciones en nuestras vidas que tocan la vida y afectan a la suerte de los que vinieron antes, todos los que vienen después, y todas aquellas vidas con las que interactuamos a diario. Lo que hagamos afecta a otros, mucho más allá de su vista o conocimiento.Somos nuestras acciones. Esta es una verdad que casi todos los ásatrúar aceptan, la cual es casi tan sorprendente como una regla que todos los anarquistas obedecen. Somos la suma de todas las experiencias que hemos vivido, todas las elecciones que hemos hecho, y todas las lecciones que hemos tomado de ellos. Nuestro dolor, la vergüenza, el orgullo y la alegría se basan en todo lo que hemos hecho. Todos somos imperfectos, todos estamos luchando para construir nuestra dignidad. La dignidad es el valor que cada comunidad de la que formamos parte pone en las decisiones y acciones que hemos tomado. La dignidad se gana y se pierde diariamente, y una vida llena de dignidad se puede perder en un solo momento de rabia incontrolada, cobardía, codicia, o malicia.

Los ásatrúar no somos víctimas, los dioses no nos atropellaron, un camión lo hizo. Los dioses no roban o nos violan, alguien decidió hacerlo. El dolor de una pérdida, de un trauma, el largo camino hacia la reconstrucción de la confianza y la recuperación de la fuerza son nuestras victorias. El Wyrd teje como lo hará, no hay juicio en las cosas malas que nos pasan. Los dioses no garantizan que vamos a ganar, la única garantía es que estarán junto a nosotros en nuestras luchas.El Símbolo de nuestra fe es el Martillo de Thor. Thor no es el dios que otorga la victoria, porque Odín el Padre de la Victoria tiene ese honor. Thor no es el dios de la riqueza, la paz y la prosperidad, ese honor le corresponde a Freyr. Thor no es ni siquiera el señor del honor, ese es Tyr. Thor es el dios de la más gentil de todas las funciones, levántate tu mismo de la tierra y empieza de nuevo.

Los ásatrúar no perdonamos, pues pedir que me perdones por lo que te he hecho abarata las victorias que has tenido y te han costado mucho ganar como para que mis acciones las hayan destruido. Al pedir perdón estoy robando tu derecho a la rabia, tu derecho a la ira, de equilibrar la pérdida, el dolor, el miedo, o la desesperación que acompaña a cualquier consecuencia del mal que cometí. Además, la implicación de negar un perdón, o seguir resentido es que la persona que le hizo daño ahora es moralmente superior pues ya pidió disculpas y tú eres incapaz de perdonar.Toma un plato en tus manos y luego arrójalo al suelo. Recógelo y entrégalo a su dueño y pide perdón. ¿Está el plato roto todavía? Tus obras no pueden ser deshechas. Tus palabras dichas alguna vez no pueden ser olvidadas. La confianza una vez rota nunca puede ser reparada. Sólo se puede aceptar lo que ha pasado, aprender de ella y seguir adelante. Eso es lo que hacen los ásatrúar.

Los Griegos cuentan la historia de Sísifo, condenado por los dioses a empujar eternamente una roca hasta una colina, para luego tirarla de vuelta al fondo. Los ásatrúar también experimentan este mito. Para nosotros, se llama la construcción de dignidad. Nos esforzamos en nuestra vida cotidiana para construir nuestra dignidad mediante nuestras palabras y obras, para no ver años o décadas de trabajo duro y buenas decisiones perdidas por una mala decisión. Al igual que Thor en su famoso viaje de pesca; encontrarse atrapado en una batalla con la serpiente de Midgard que puede no tener fin, nos encogemos, reímos y seguimos tirando. Los ásatrúar sabemos que todos cometemos errores, nos esforzamos por aprender de nosotros mismos y no repetirlos, nos esforzamos por aprender de las cosas malas que nos suceden, y hacernos más fuertes o más sabios de cada uno de los retos para luego continuar con el siguiente. Como Sísifo, sabemos que no vamos a llegar a la cima de esa montaña, pero entendemos que vale la pena la luchar para abrirnos camino hacia el Worth con cada respiración, cada paso, cada elección. Thor es el dios que nos enseña a mirar a la roca en la falda de la montaña y volver al empujarla hacia arriba. Es por enseñarnos a reír cuando la piedra rebota por delante de nosotros una vez más cuando lo apreciamos más que a nada.

Los ásatrúar tienen el concepto del reparo, en efecto, el pago monetario por los errores es algo que los antiguos paganos pusieron en la ley civil del norte y se convirtió en los cimientos del derecho común del mundo de habla inglesa. El concepto específico es “schild” o deuda. La tercera de las Nornas es Skuld, la que se encarga de lo que será y lo que debe ser. En ella debemos ver el Schild. Si has hecho un mal a otro, parte de la reconstrucción de tu dignidad es reconocerle tu error, y si es agradable para ellos, puedes hacer un pago u ofrecer algún acto como muestra de tu toma de responsabilidad por haber hecho un daño. Esto no es pedir perdón. No se puede borrar lo que ha sucedido, y pretender hacerlo tiene consecuencias mentales y emocionales que no son buenas para ambos.

Si manejara en estado de ebriedad y atropellara a tu hijo jamás te podría reparar eso. Habré perdido mi dignidad ante los ojos de la sociedad, y todo frente a ti. Nunca podría arreglar lo que hay entre nosotros. Aunque salve un millar de vidas, tu hijo siempre seguirá muerto. A pesar de que la decisión nunca puede deshacerse, las decisiones que tomes a partir de ahora pueden comenzar a reconstruir tu dignidad ante los ojos de los demás. De hecho, es posible que la misma opción de construir tu dignidad ante los ojos de algunos te cueste la dignidad ante los ojos de otros, pero este tipo de dignidad es específica de cada comunidad y cada uno tiene sus propios criterios para juzgar.

Lo más difícil de hacer es reconstruir cuando se ha perdido todo. Si has tenido tu mundo destruido por las obras de otros, o ver el mundo y la dignidad que construiste destruido por tus propios actos, es en ese momento cuando no tienes nada que entiendes mejor el paganismo. La Infantería Canadiense enseña un pedacito de sabiduría que sobrevivió a los siglos de nuestro pasado pagano, te pueden matar, pero no te pueden detener. Si todavía estás vivo, aun no se ha terminado. Si todavía estás vivo, se puede reconstruir. Es mucho más difícil reconstruir que construir, y mucho más difícil entregarse plenamente a la construcción de algo que ahora entiendes que puede ser arrebatado en un santiamén. Aquí es donde tu comunidad, tu kindred, tus ancestros y tus dioses están ahí para darte fuerza. Te corresponde a ti  empujar la roca de nuevo a la cima de la montaña, pero está bien buscar el apoyo en aquellos que se preocupan por ti mientras preparas para tu próximo intento.

Nosotros no perdonamos la tormenta por aplanar nuestras cosechas, al ladrón por robar nuestras mercancías, la boca que traicionó una confianza, o la mano que golpeó nuestra mejilla. No podemos olvidar que también hemos hecho esto a los demás. Lo hecho, hecho está. No nos posee, no nos define, pero sí nos motiva, nos forma y nos cicatriza. Nos reconstruiremos, nos movemos y crecemos fuertes en los lugares rotos. Nuestros dioses y diosas tienen cada uno caminos y verdades que nos enseñan mientras luchamos por seguir adelante, pero ninguno de ellos pretende deshacer lo que está hecho.

Escrito por: John T Mainer