La Columna de Hagal – Interpretando la Mitología

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Empezaremos una serie de columnas sobre la interpretación filológica de la mitología escandinava, con tal de mejorar nuestro entendimiento sobre nuestra visión y la correspondencia de esta a la realidad que vivimos. La amplitud del campo teórico es imponente, pues poéticamente es la mitología más compleja de todas las antiguas mitologías de nuestro entorno, a la par con paganismos desarrollados como el hindú o el japonés.

Las principales fuentes son las Eddas, pero todos entendemos que lo que está escrito en las Eddas no es ni tampoco fue la religión de aquella época. Las Eddas son meramente un conjunto de visiones mitológicas de la última etapa de desarrollo de esta rama de religión o religiones paneuropeas.

La cristianización de Escandinavia fue un proceso muy largo y muy sangriento, incluso más que en la vecina Rusia. Los escandinavos que expanden su estandarte por toda Europa en las famosas redadas no solo tenías como fin el enriquecimiento material en esa época, sino también otras aspiraciones relacionadas con el culto de Odín u “odinismo”.

Trataremos muy a fondo este complejísimo concepto de divinidad, tal vez el más complejo de todas las mitologías humanas. Es el líder de panteón escandinavo, Allfadr – Padre de Todo, pero la gracia es que fue culturalmente aceptado que no siempre fue el líder de los dioses, y se diferencia por la complejidad de su imagen, y aunque se ve que Odín es muy antiguo (Gaut indoeuropeo), con un montón de personajes paralelos en el Rig Veda, y se considera un hecho bastante secundario.

Para hacer interpretaciones aludiremos a los datos arqueológicos e históricos, a los códigos de mitos de sagas y eddas, que sabemos que fueron recogidas de una cultura transmitida oralmente por el pueblo, de forma teológica, y también en parte a la poesía escáldica, que es una cosa bastante complicada y difícil de concebir, pues toda esa poesía está construida sobre las denominaciones metafóricas “kennings”, cuyas listas son una auténtica locura y son muchísimos.

¿Para qué hacemos una interpretación de las tradiciones, cultura y mitos de este pueblo? Porque sabemos que la religión no es la mitología, en el mejor de los casos el mito es una parte básica de un ritual que codifica y explica ciertas ideas religiosas, normalmente relevantes a este ritual. Obviamente hay muy pocos mitos escandinavos aplicables a este caso.

Snorri, cristiano de religión por lo que es sospechado por mezclar los mitos escandinavos con mitos cristianos, crea una recopilación entendible de mitos que recolecta durante sus viajes y contactos con escaldos, y hace un sistema más o menos coherente.

La Edda antes de formarse hizo un largo recorrido. Para explicarlo un poco, nos referiremos a una película vista en el cine, y resumida por una persona en Twitter. La Edda es básicamente un resumen en Twitter de los rituales. La pregunta es: ¿de verdad creían en todo esto? Si los mitos eran para ellos una verdad abstracta que ellos suponían como cierta, o eran simplemente cantos folclóricos con tal de mantener viva la tradición y la unión del pueblo.
Yo no voy a hacer la explicación de la obvia división de los dioses en los Aesir y los Vanir, tratando de explicar razones y causas basándome en comparación de sus principales características, pues personalmente no considero que ningún dios en la concepción de divinidad paneuropea era dedicado estrictamente a alguna característica, y cada uno posee una amplia serie de características menos marcadas, lo que lo hace un dios, un ser conceptual capaz de casi cualquier cosa.

Sin embargo, una idea bastante popular es interpretar el conflicto entre los dos grupos de los dioses como ciertos hechos históricos. Aunque a mi personalmente me gusta interpretarlo como un cambio de mentalidad, causada por desplazamientos de grandes números de población. No nos olvidemos que en el conflicto no hay “buenos” y “malos”, pues en nuestra cultura, al igual que casi en cualquier cultura pagana, el concepto de bien y mal son subjetivos de cada individuo, y por tanto, relativos. Antes de hablar de Odin he de mencionar otros dos dioses por sus identidades muy arcaicas.

El primero es Tyr, al cual, según el punto de vista de la religión paneuropea, invoca cada portador de la cultura greco-latina cuando dice “Dios”, pues “diu-“y “zeu-“ son raíces emanadas de este concepto. Fue el probablemente que es referido como jefe del panteón antes de la llegada de Odín, y en su papel de justiciero, simboliza la orden y lo caótico que esta orden puede ser, pues este concepto esta rendido a las subjetividades tanto naturales como humanos. A eso hace referencia el mito de su amistad con el Lobo. Todos los dioses escandinavos están orientados a la lucha en cualquiera de sus interpretaciones, no solo Odín, que simplemente radicalmente ha destacado y ha superado al resto de dioses, adueñándose del propio concepto de la “victoria”. Con el nombre Tyr no se denominaba solo al dios Tyr, si no todos los dioses también se podían llamar tyr. Eso se explica porque la raíz de este nombre esta relacionada con el cielo “diawas” – sanscrito – cielo. Pero siendo traidor a su palabra también, como todos los dioses supremos es un dios de las dos caras, de cara esplendorosa y de cara caída. La curiosidad de Thor es que aunque mitológicamente de jure nunca ocupa el lugar de líder entre los dioses, es desde luego líder en descubrimientos arqueológicos, donde por ejemplo el Valknut se observa en un par de piedras representado, mientras que amuletos en forma de hacha o de martillo se encuentran a lo largo de toda Europa. Se encuentran formas que servían tanto para hacer los martillos como las cruces cristianas, a veces se encontraron martillos con una cruz grabada, indicando que había gente que no ha tomado una decisión concreta al respecto o ha tomado la decisión de “quiero ser de las dos”. La mitología explica eso medianamente por el hecho de denominar a Thor como protector de la humanidad, y a parte que Odín era venerado principalmente entre un grupo de aristócratas.

Odín como concepto se generó como resultado de una serie de reformas poéticas llevadas a cabo por ese grupo de intelectuales-aristócratas, antes mencionados, a lo largo de muchas generaciones con un trabajo poético-espiritual impresionante de unir varios redundantes nombres de un solo espíritu tan complejo, en un solo concepto. Ellos han generado el primer “asatru”, o la religión que ha sido construido en torno a este concepto.
La palabra “Odín” – éxtasis, no supone el éxtasis emocional, si no estado extático de un flujo, en el caso de nuestros ancestros asemejado al flujo del viento (la corresponsal femenina a este fenómeno seria el flujo del río), en nuestro caso ya podría ser asemejado al flujo como función energética, pues es aún más exacto.

¿Por qué el viento? Era difícil en aquel momento concebir las bases de la existencia por el desarrollo inferior del ser humano, el viento era una de los misterios más presentes, tangibles y la vez invisibles, que permitía sacar conclusiones de que es “el cielo”, que se comunicaba con nuestros ancestros por medio de viento. Además, el viento siempre era relacionado con los principales dioses de los panteones a lo largo de todo ámbito indo-europeo, y era uno de los cultos más ancestrales. La primera aparición del concepto odínico está en la ya mencionada Caza Salvaje, donde precisamente los llantos del viento anuncian su llegada. Tal vez en próximas publicaciones seguiremos indagando más profundo en el tema de la interpretación mitológica de los elementos.

Pero en este la sacralización radica en su faceta más poética, pues se sacralizada inspiración a la providencia y la profecía (raíces fet- (destino), ved-(saber) y vid- (ver) correlacionan con la raíz wod- (enfurecer, inspirar, pero también “conducir”, “guiar”). Debemos de concebir los gajes de concepción universal de la época. La aleatoriedad no era un concepto usado por nuestros ancestros hasta básicamente la primera revolución industrial, todo tenia causa y si no era concreta, se le atribuía una abstracta, una costumbre pagana que las religiones abrahámicas usaron para sí mismas y no pudieron erradicar. Volveremos a una explicación más detenida de estos conceptos próximamente. Ahora hemos de entender la diferencia fundamental entre la cultura actual y la cultura ancestral de la razón por la cual se realizaban estas atribuciones. El culto a Odín como ya hemos dicho sacralizaba la éxtasis principalmente intelectual, y todo el mundo concebía que las causas abstractas que se le atribuían a los fenómenos eran meros intentos de explicarlos, no es que no pudiese haber otra explicación mejor, pero dar explicación a las cosas es lo que debe hacer uno, aun si es imperfecta, y además siendo consciente de eso, prolongar el éxtasis intelectual con tal de mejorarla. Esa fue una de las principales debilidades del pensamiento pagano ante el abráhamico, que proclamaba sus visiones como verdades absolutas.

La faceta de Odín como dios de la guerra también radica en esta interpretación. El calor “mágico” desprendido por los chamanes en el éxtasis, se asemejaba al calor que desprendía el guerrero inspirado antes de la batalla, y se entendía que la naturaleza de esa inspiración era la misma.

Para terminar ilustraremos el atributo de la lanza de Odín, Gugnir. Es curioso que uno de los nombres muy populares de Odín es “Montador de Yggdrasil” se correlaciona más bien con mitos anteriores a los escandinavos del siglo de bronce sobre “la Lanza de la Vida”, que era antecedente del “Árbol”. Tenía semejantes atribuciones mitológicas animales (al final de la lanza el lobo, en la punta el ciervo, la recorren ardillas y encima vigila el águila, con la serpiente debajo). No es obviamente coincidencia que Odín se sacrifica a si mismo haciendo uso de su lanza tampoco.

Autor: Anónimo/Hagal