Reconstruccionismo

reconAsí como muchas religiones, el etenismo y su cultura desaparecieron gracias a la expansión y conversión al cristianismo. La Iglesia Católica se encargó de borrar todo conocimiento de las prácticas de estos pueblos al punto que casi no quedó nada documentado, excepto por algunos cristianos que quisieron documentar las artes poéticas o sucesos importantes, así como lo son las sagas y algunos otros documentos históricos, donde sí no se les pinta de bárbaros, se les ridiculiza o a veces simplemente se modifica lo suficiente para desprestigiarlos. Lo cual hace difícil restaurar la práctica en la modernidad. Para poder hacerlo, se debe recurrir al reconstruccionismo.

¿Pero qué es reconstruccionismo?

El movimiento reconstruccionista da sus inicios aproximadamente entre los años 60 y los 70. La intención de este movimiento ha sido eliminar los rastros de eclecticismos y sincretismos aportados por los movimientos new age y neopaganos como la Wicca y sus formatos rituales. Se puede definir reconstruccionismo como la recuperación de las prácticas paganas o etenistas, de la forma más fiel posible a la antigüedad, adaptándolas a las situaciones y contextos sociales modernos. Así nos vemos forzados a estudiar más a fondo los orígenes de éstas religiones, debemos estudiar cómo habrían sido realmente y leer entre líneas los pocos documentos que existen. También se toman en cuenta los hallazgos arqueológicos que coinciden de muchas maneras con eventos registrados en sagas, o incluso, algunas historias que pudieron nunca haber sido escritas. Otra fuente importante para la reconstrucción es la lingüística, la evolución de los idiomas, sus etimologías y significados tan cambiantes nos dan una pista de la comprensión del mundo que tenían estos pueblos tan antiguos.

El reconstruccionismo no es lo mismo que la recreación histórica, aunque a veces dentro del reconstruccionismo se dé, hay que entender que son dos cosas completamente distintas.

Ortopraxia

Del griego ὀρθοπραξία, significa “práctica correcta”. La ortopraxia es en sí, la forma correcta de practicar una religión, a diferencia de la ortodoxia, que se centra en la “creencia correcta” y el dogma. Bajo este término, los paganismos o politeísmos reconstruccionistas buscan que se mantenga la lealtad y reverencia según la tradición a su panteón de dioses específico. También se centra en las prácticas comunales, sociales y familiares de esa cultura específica de la cual proviene la creencia, haciéndolas también una forma de vida y no algo que se guarda solo para un ritual.

Podríamos decir que es una forma de mantener la pureza de la práctica religiosa, cultural y personal, evitando los sincretismos o nociones personales inverificables.