Friðgarð

sacred spaceFriðgarðr es una palabra que literalmente se traduce como “zona de paz”, un lugar donde no se podían cargar armas ni se podían llevar a cabo actitudes o actividades consideradas como profanas. La mayoría de los ejemplos de friðgarð demuestran que los espacios sagrados se separaban del resto o se diferenciaban con una cerca de postes y cuerdas, o incluso por una condición natural de la geografía del lugar seleccionado como sagrado, por ejemplo, piedras, montículos y riscos. Esa separación del espacio denotaba la importancia del lugar. En muchos ejemplos podemos notar donde incluso un código de comportamiento era necesario, ya que era un lugar dedicado a los dioses.

Mientras que las zonas no delimitadas y las características naturales del paisaje pueden ser considerados como lugares sagrados, la necesidad de proporcionar un espacio cerrado, un temenos o recinto sagrado, se siente a menudo. Podría incluirse la figuras de los dioses o de los objetos sagrados, o proporcionar un límite obvio en torno tierra sagrada, que lo separe de manera temporal o permanentemente del mundo normal. Ejemplos de esto en la época de los vikingos mencionados por Jacqueline Simpson son las cuerdas que encierran un tribunal de justicia, el demarcado de la zona en la que se libraba un duelo oficial, los cuadros en el piso utilizados por un mago llamando a los muertos, y la configuración de piedras colocadas alrededor de las tumbas (Ellis-Davidson, Myths and Symbols in Pagan Europe, p. 27).

Espacio sagrado en la sociedad nórdica

Un tipo de espacio sagrado conocido en la sociedad vikinga era el Vé, un lugar con forma de V o rectangular que era demarcado con postes y cuerdas llamados vé-bönd. Así como el espacio sagrado levantado por el rey danés Orm el Viejo. Otro ejemplo sería el Hov o Hof, un espacio delimitado para el culto a los dioses o rituales sagrados en granjas pertenecientes a los goðar de la época. Un ejemplo de friðgard es descrito en la Saga Eyrbyggja y nos advierte del derramamiento de sangre (por conflicto) y cualquier tipo de excreción corporal:

Las asambleas se llevaban a cabo al pie de la montaña, en el lugar donde el pilar de Thor de Thórólf había llegado a tierra. Ni derramamiento de sangre ni excrementos estaban permitidos en la zona – ¡La gente debía irse a una roca en el mar para hacer sus necesidades!

Luego en la misma saga, el clan Kjallekling profana el lugar con una batalla y el derramamiento de sangre sobre las tierras que Thórolf había declarado sagrada. Otro ejemplo de un código de conducta, pero un poco más extremo, es descrito por Tácito. Los germanos solían atar las manos de los participantes antes de entrar al area ritual, profesando así la subordinación a la deidad adorada, así aseguraban que nadie levantaría su mano contra los demás y evitarían profanar el área ritual.

Los Þing o AlÞing solían ser considerados un vé-bönd también, así como es descrito en Íslendingabók, el uso de armas y actitudes bélicas era prohibidas. Incluso en la Saga de Egil se puede ver donde describen la separación de un espacio específicamente para un juicio:

El lugar donde el tribunal se sienta es una llanura y los postes de color avellana se encuentran en un círculo en la llanura unidos por cuerdas. Estas eran llamadas las cuerdas santuario. Dentro del círculo se sientan a los jueces, doce del Distrito de Fjordane, doce del Distrito de Sogn, doce de Hjordaland. Estas tres docenas deben juzgar la demanda. (Egils saga Skallagrimssonar, 90). 
Pareciera que si había un código de conducta importante a la hora de separar un espacio sagrado, incluso los juicios eran considerados un asunto de los dioses y por ende el lugar debía consagrarse apropiadamente. El Hólmgang no era tampoco la exepción a pesar de ser una actividad bélica; los participantes formaban parte de un ritual llamado tiösnublót, posiblemente un blót dedicado a Tyr donde el espacio era consagrado para la batalla. El area donde se encontraba el público era considerado un friðgarð pero la zona de pelea era llamada hólmgangustaðr, donde si se podía portar armas. A la hora de la batalla se definían reglas bien conocidas por la localidad, y el espectador podía anunciar una falta a las reglas de parte de cualquiera de los participantes del duelo.

Fuentes:

-Ellis-Davidson, Hilda R. – The Lost Beliefs of Northern Europe.
-Ellis-Davidson, Hilda R. Myths and Symbols in Pagan Europe: Early Scandinavian and Celtic Religions
-Eyrbyggja Saga.
-Íslendingabók
-Egil Saga Skallagrimssonar
-Bill Griffiths – An Introduction to Early English Law.